¿Con
miedo?
Por Ligia
Amaya, Ministra.
 |
| El
Señor ve
en nuestros miedos o temores una reacción lógica
de nuestra humanidad a una situación apremiante. |
¿Recuerda
haber escuchado: “Me quede inmóvil de miedo”,
“Me tiemblan las piernas” “Estoy paralizado”?
El Diccionario
de la Real Academia Española define como miedo:
"(Del latín metus) Perturbación angustiosa del
ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
La medicina
dice "Consideramos al miedo, como un hipotético estado
del cerebro o sistema neuroendocrino, que surge en determinadas
condiciones y se manifiesta por ciertas formas de comportamiento.
Los estímulos que desarrollan miedo, debido a su potencial
carácter peligroso podrían ser: un sonido atronador,
la pérdida de alguien o algo muy apreciado, el posible dolor...”.
La medicina
busca alivio; intenta ayudar al individuo para que sobrelleve esta
gran carga que cada año afecta a más personas.
¡¡¡No
tengas miedo!!!
Desde la niñez,
hemos escuchado palabras animosas para seguir adelante, ya fuera
para dar nuestros primeros pasos, o por escuchar, en una tormenta,
truenos tan sonoros que los vidrios de las ventanas quedaban resonando.
A medida que
crecimos, nuestros miedos fueron cambiando.
En la adultez,
cambiamos el término miedo por “temor” (suena
menos infantil).
Por otra parte,
nos cuesta compartir con otra persona nuestros temores, pues podríamos
ser mal juzgados e incomprendidos.
Conocemos algunas
opiniones como que los temores son resultado de una vida espiritual
muy débil.
Hay muy poco
conocimiento del tema y sin duda se tiene mucho prejuicio. Nunca
falta alguien que señale: el temor es del diablo. (Que como
resultado hace decaer más nuestro ánimo).
Sin duda que
no es fácil sujetar nuestros pensamientos, a menudo es arduo
ya que no podemos ver más allá de la situación
en que estamos.
Gracias al Señor
por su Palabra que nos conforta y anima. ¡¡¡ Gloria
a Él!!! Tenemos un Dios que nos entiende, nos cuida; ve en
nuestros miedos o temores una reacción lógica de nuestra
humanidad a una situación apremiante.
No encuentro
un pasaje bíblico donde el Señor reprenda a alguno
duramente, diciendo: ¡No confías en Mí!”,
“Tu temor es del enemigo”, “!Deberías saber
en Quién has confiado!!!”, etc.
En cambio, podemos
leer en todas las ocasiones angustiantes al Señor animando.
A Abraham le
dijo: “No temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será
sobremanera grande”.
A Agar: “el
ángel de Dios le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No
temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está”.
A Moisés
y todo el pueblo: “Mira, Jehová tu Dios te ha entregado
la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová
el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes”.
A Josué:
“No temas ni desmayes...”.
En Isaías
leemos “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque
yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre
te sustentaré con la diestra de mi justicia”. 41:10.
“Porque
yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha,
y te dice: No temas, yo te ayudo”. 41:13.
A Jeremías
le expresó: “No temas delante de ellos, porque contigo
estoy para librarte, dice Jehová”.
Igualmente,
estas palabras son para nosotros. Nos dice que confiemos; Él
no nos dejará ni desamparará.
El salmista
cantaba: “En el día que temo, yo en Ti confío.
En Dios alabaré su Palabra; en Dios he confiado; no temeré”.
Salmos 56:3-4.
Alimentemos
nuestra mente, nuestros pensamientos, con la Palabra de Dios que
expresa su cuidado amoroso hacia nosotros. Así se disipará
el temor, dando lugar a la paz y el alivio del Señor.
“He aquí
Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.
Jesús.
|