Derribando Fortalezas
Por el Pastor Carlos Bonilla
Iglesia Viento Recio, Centro De Avivamiento

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a cristo….
(2 Corintios 10:4-5).

En los tiempos bíblicos, las gentes estaban tan familiarizadas con el ejército romano que se empleaban metáforas de la vida militar de aquel entonces, para ilustrar una verdad.

Una táctica militar muy conocida, para conquistar  una ciudad fortificada, eran los asedios. Cuando las tropas romanas invadían, ellos se enfrentaban con gigantescas murallas inexpugnables; eran fortalezas que hacían casi imposible tomar la ciudad. Pero el ejercito romano era muy disciplinado y perseverante que no se conformaba con menos que la  victoria. Así que, rodeaban la ciudad con un cerco militar, impidiendo la entrada de abastecimientos de alimentos y agua. Estos asedios podían durar  años, en los cuales daban numerosos ataques con las formidables y potentes maquinas de asedio que habían construido sus ingenieros militares. Como la balista de una catapulta, que podía lanzar pesadas piedras de 160 libras a una distancia de 2,300 pies, con un impacto demoledor. También, el ariete que se componía de una gran viga (como el mástil de un barco) y al extremo del mismo, tenía una masa de hierro con la forma de una cabeza de carnero. Esto suspendía mediante cuerdas por ambos lados por postes verticales y oscilaba como un péndulo. Un numeroso grupo de soldados tiraba el ariete, primero, hacia atrás y luego lo lanzaban adelante; golpeando la muralla con tal fuerza que el efecto era similar a un terremoto. Ninguna muralla podía aguantar sus repetidos golpes. Esto hacia que bajara el estado moral y físico de los defensores, pero sobre todo, por causa del hambre y la sed se rendían y entregaban la ciudad.
 
Las fortalezas mentales son argumentos que el enemigo, de nuestras almas, ha erigido; son estructuras rígidas de pensamientos equivocados, también, son mentalidades predispuestas, impregnadas de desesperanza, que causa que las personas acepten el hecho que no se puede cambiar su situación.

Por ejemplo, la depresión viene cuando la persona piensa, “No hay cambio para mí”. Las fortalezas mentales nos limitan para lograr lo que Dios dice que yo puedo ser y hacer. Segundo, con respecto al pobre concepto de nosotros mismos, “Yo no sirvo”, “Yo soy tonto y estupido” o “Yo soy un fracasado”. Tercero, de como vemos a los demás. “Todo el mundo quiere herirme” y “Yo nunca confiare en nadie”.Y por ultimo, lo que pensamos de Dios, “Dios es malo y no me ama”, “Dios nunca me perdonara y solo quiere castigarme” o “Todos los cristianos son falsos e hipócritas”.

El de espíritu altivo se resiste de aceptar que necesita de Dios y se defiende con debates y argumentos. El apóstol Pablo casi puede ver a Dios apuntando hacia nuestras mentes. Toda su artillería pesada son armas espirituales, que son poderosas para derribar y arrancar todo argumento negativo de incredulidad que se levante en contra del conocimiento de Dios.

La milicia (del griego “strateia” o servicio militar). Somos los siervos de Dios que traemos revelación fresca de la palabra de Dios, para traer una renovación en nuestra forma de pensar, para producir cambios positivos en nuestras vidas. Estimado amigo, rinde tus pensamientos, sueños y planes a la obediencia a Cristo, y el concederá las peticiones de tu corazón. Dios te bendiga.

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