¿Puede un nuevo convertido compararse con un bebé?
Por Roberto Rodríguez
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| Dar tu corazón a Jesús conlleva mucho más que ir a la iglesia los domingos. |
Si alguna vez ha pensado a qué puede compararse una nueva persona en la fe de Jesucristo, sin ninguna duda la respuesta será: a un bebé. ¿Por qué a un bebé? Porque de la misma manera que un recién nacido comienza a comer, a caminar, a hablar y va creciendo, así también el nuevo creyente tiene que pasar por estas cuatro etapas.
1. A comer.
Cuando la persona llega a los pies de Cristo necesita primero recibir el alimento fundamental, es decir: los principios básicos de la Biblia. Los alimentos suaves podrían proveerse a través de clases de enseñanza doctrinal o discipulado (de dos a tres clases dependiendo del sistema de enseñanza de la iglesia) para que aprenda que, después de aceptar a Cristo como su Salvador personal, debe comenzar a vivir una vida nueva. Esta vida esta constituida de obediencia a la Palabra, y también de renovación en el entendimiento, el cual le enseñará que el Señor ayuda a sanar toda herida y aun algún sentimiento de culpa por cualquier cosa que pueda haber cometido en el pasado.
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17
2. A caminar
Una vez que el nuevo hermano o hermana ha comenzado a comer el alimento suave, es importante que conozca como caminar con Cristo en su vida diaria. Sin duda que le será difícil dar los primeros pasos sin temor a caerse y lastimarse.
Una clara característica del crecimiento es demostrar a sus amistades y familiares que ya no es el mismo, que ahora tiene otras prioridades y que su manera de hablar, pensar y hasta comportarse es diferente, puesto que se da cuenta que es un verdadero hijo de Dios.
No es fácil renunciar a modos de pensar, actitudes o deseos dañinos de la noche a la mañana. Para algunos resulta fácilmente realizable, pero para otros es muy dificultoso. Lo importante es comenzar a caminar sabiendo que esa obediencia agrada al Señor y Él mismo sabe ayudar a su rebaño.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7
3. A hablar
Una vez que ha aprendido a caminar con Cristo, debe también hablar como un verdadero cristiano, cuidar lo que se dice, no solo en su forma de hablar, sino que también en su forma de responder preguntas o comentarios que le hubieran ofendido antes de elegir a Jesús como su salvador personal.
El control de su lengua ante tales situaciones es fundamental.
Todo aquello que sale de su boca, que no glorifica a Dios y que no es de bendición para sí o para su prójimo no puede ser bueno.
Las palabras de todo cristiano que empieza a comunicarse en el idioma de Dios deben ser algo nuevo y hermoso, para así poder con ellas animar, bendecir, edificarse a sí mismo y a otros, y también orar y alabar al Padre Celestial.
Su manera de comunicarse es un reflejo claro de su nuevo comportamiento como un hijo de Dios.
Con ella bendecimos al Dios y Padre y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. Santiago 3:9
(Para leer sobre la "Lengua" lea todo el Capitulo 3 de Santiago).
4. A crecer
La etapa del desarrollo es en si, algo muy precioso y a la misma vez muy demandante. Después de un año de caminar con Cristo, el nuevo convertido ya puede decir "ahora comienzo a estudiar la Palabra más a fondo" y a servirle a Dios en su iglesia.
Hay que recordar que un cristiano que no se mantiene creciendo día a día estará propenso a volver a lo que antes solía ser, o será una presa fácil para desmayar en la prueba o para caer en tentación.
Justamente es al llegar a este punto, en que algunos dejan de crecer en la fe, donde muchos cristianos dejan de seguir a Cristo. Acostumbrados simplemente a "calentar banco" los domingos, los cristianos conformistas vuelven a "tomar leche" en vez de nutrirse con los alimentos sólidos que ya deberían de saber que Dios provee para ellos.
Para crecer sanamente en Cristo es muy importante leer la Biblia y orar (armas poderosas para nosotros los cristianos). Puede bendecir también el escuchar predicadores en la televisión o en la radio, pues todo aquello que enriquece a nuestro espíritu debemos practicarlo.
De esa manera cuando la prueba venga o cuando la tentación nos aseche podremos vencerla en el nombre de Jesús.
Un cristiano que estudia y practica la palabra con fervor es una verdadera bendición para los pastores y la congregación a la que asiste, y un verdadero dolor de cabeza para el diablo y sus ángeles.
Nunca piense que un problema o que una prueba es una señal de fracaso o un castigo de Dios en su vida. Es simplemente una manera que Dios tiene para mostrar que Él tiene control absoluto de todas nuestras vidas.
Bienaventurado el varón que... en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Salmos 1:1-3
Dios le bendiga ricamente y le ayude a seguir creciendo en la fe día a día.
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