¿Sabía usted?
 


Conociendo a los alumnos más pequeños

Establecer las necesidades de los alumnos, basado en su edad, es primordial para el crecimiento espiritual de los más jóvenes

Para que nuestros alumnos logren un correcto aprendizaje debemos tener en cuenta varios factores. Uno de ellos es que hay ciertas características generales que señalan épocas de la vida. El maestro sabio adaptará sus métodos de manera que la enseñanza sea más aceptable.

Existen diferentes modos de dividir las edades, y con distintos nombres; en esta oportunidad lo haremos de la siguiente manera:

Cuna: hasta 2 años
Párvulos: 3 a 5 años
Principiantes: 6 a 8 años
Primarios: 9 a 11 años

CUNA

Aún no son alumnos.

PÁRVULOS

Son imitadores: el maestro debe poner énfasis en lo bueno de las historias para que lo imiten. Enseñarles a portarse bien en los servicios.

Dado que son muy inquietos, la enseñanza deber ser bien variada. (La actividad, como dramatizar la lección y cantar coros con movimientos, es un buen medio de enseñanza)

Poca concentración: los niños a esta edad pueden mantener el interés por mucho menos tiempo que los adultos. Mostrar material visual, usar la narración pero variar bastante durante la presentación de la lección.

Mucha imaginación: asegurarse de hacerlos volver a la realidad. La dramatización hace vivir la lección para ellos.

Muy corta memoria: hacerles memorizar textos cortos, pero tener en cuenta que así igual aprenderán y entenderán mucho más.

Hacerlos disfrutar con la repetición de lo familiar: algunos son capaces de pedir que se les cuente 10 veces al día la misma historia.

Poco vocabulario: utilizar palabras sencillas y frases cortas. Se deben usar casos concretos en vez de términos. “Devuelve el vuelto” es mucho más fácil de entender para ellos que “se honrado”.

Son crédulos: magnífica oportunidad para que pongan su fe en Dios.

Hacerlos pensar en si mismos: aprovechar para enseñarles: Mi Padre me ama a mí y me cuida. Cristo murió por mí y prepara un lugar para mí.

Son impresionables: debemos enseñarle del amor y salvación. Por medio de una buena enseñanza pueden ser llevados a aceptar a Cristo como su Salvador.

Ya que la narración (bien construida) es una buena técnica para usar en esta edad, aquí va una síntesis.

La narración

debe ser interesante
dramática
fiel o verdadera

Preparación: Leer la historia varias veces para estar en condiciones de contarla. Las oraciones deben ser breves y el lenguaje sencillo. Narrar una historia exacta, no ficticia.

Introducción: corta y vigorosa, presente los personajes.

Desarrollo: narrar los hechos, parte más larga.

Clímax: hecho más importante de la narración.

Conclusión: corta y breve

PRINCIPIANTES

Similares a los párvulos. Pero con más interés por los demás.

Saben leer y escribir.

Son sensibles al medio ambiente y al trato (mostrarles amor y simpatía).

Pueden convertirse. Entienden el amor de Dios hacia ellos.

Ya tienen ideales (la actitud que adoptan hacia Dios y el prójimo pueden determinar el rumbo de su vida).

PRIMARIOS

La enseñanza de las Escrituras, cuando es capaz de generar interés en los niños, puede enseñarles sobre el amor de Dios a una muy temprana edad.

Comienzan a valorar su sexo y rechazan el opuesto.

Los varones consideran que las niñas son tontas y por ello las molestan, para divertirse. Ellas miran con desprecio a los que las molestan.

Dividirlos en dos clases es buena idea. Podría ser muy productivo si los varones tuvieran por maestro a un varón.

Quieren asemejarse a otros: sus héroes. Les impresionan los que tienen valor, fuerza y aventura. El relatar sobre héroes o mártires bíblicos y de la iglesia cristiana es de gran valía.

Tienen muy buena memoria. Mayor que en cualquier época de la vida.

Están llenos de energía física y mental. Esto es útil para aprovechar a enseñarles textos, canciones, etc.

Se asocian y forman grupos de aventuras.

Comienzan a formar sus hábitos y costumbres.

Les gusta leer. Se aficionan a la lectura.

Hacen muchas preguntas.

Presentan oportunidades de tipo evangelisticos.

Los auxiliares son indispensables. Pueden usar el pizarrón, dar trabajo manual, etc.

Por último, una buena idea para fijar las enseñazas aprendidas es dramatizar las historias que aprendieron en clase.


Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Proverbios 22:6

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