El Diezmo

   

1ª. Comisión Universal de Derechos Espirituales del Creyente
Bajo la autoridad de Orhac

         Si le preguntamos a una persona que se hace llamar pastor, en donde tiene su fundamento para aplicar el diezmo. Su respuesta inmediata y sin dudarlo sería. Malaquías 3:10. no tiene que buscar otro texto porque simplemente no lo hay.
         La Biblia está conformada por dos tomos, la primera parte comúnmente llamada Antiguo Testamento o Antiguo Pacto, y la segunda parte llamada Nuevo Testamento de nuestro Señor Jesucristo, o Nuevo Pacto. Por lo general se acepta que el primer tomo comienza en Génesis y termina en Malaquías. Y el segundo tomo se acepta generalmente que comprende desde Mateo y termina en Revelaciones o Apocalipsis.
Pero usted debe advertir que en el Evangelio de Mateo, si  lo escudriña bien, no encontrará la firma de ningún pacto. La firma del nuevo pacto tuvo lugar  en El Aposento Alto y este singular acontecimiento se encuentra y tiene su comienzo en el libro de los Hechos. Por tanto un pacto comienza cuando se firma, no cuando se tiene la intención. Por otro lado, la firma del Antiguo Pacto tiene su término cuando se firma el nuevo. Esto es, que los cuatro evangelios son parte del pacto firmado con Israel. (una transición)

         También es conocido que el Antiguo Pacto lo celebró Dios con un pueblo muy especial llamado Israel. Un pacto entre dos partes, es entre dos partes. Con nadie más. Israel nunca ha negado ni renegará de su parte del Pacto, tampoco le imputará a otro pueblo sus obligaciones y derechos de dicho pacto. Es exclusivamente para Israel este Pacto, llamado Antiguo Pacto. Y un judío daría la vida por cumplir su parte del pacto. Es bien sabido, que si cumplen una porción tienen que cumplir todo el pacto, porque si fallan en un punto ya son culpables de quebrantar todo el Pacto con Dios
 Si usted no siendo de la raza judía, por alguna razón simpatiza con el pacto que Dios celebró con Israel, tendría que tomarlo todo, no puede sustraer solo una porción y  descartar lo demás. Los niños hacen eso, le quitan la mermelada y desechan el  pan.
Esto no es sencillo, por no decir que es grave. Porque si usted es gentil y previamente ya se ha comprometido con el Nuevo Pacto, ¿qué cree que espera el Señor Jesucristo de usted? El Señor cumple su parte del pacto, y si usted ya firmó dicho pacto, sería infiel no cumplir su parte. No sólo eso, aparte de infiel se atreve a coquetear e introducirse en un Pacto ajeno. A eso se le llama prevaricar o traspasar, como lo hizo Adán. Óseas 6:7
Las personas que quieran convertirse en judíos o estar bajo la cobertura del Pacto Antiguo, según dicha ley, exige primero que se circunciden, segundo que se hagan esclavos de ese pueblo. De otra manera serían considerados como intrusos o parásitos.
Dios introdujo para Israel en la ley de Moisés, el conocimiento de lo  bueno y lo malo, y según se le reveló a Pablo, esto produce muerte. Romanos 7.5 y maldición. Gálatas 3:10 maldito todo aquel que no permanezca en las obras de la ley para hacerlas.
Ni los gentiles (ni los cristianos) tienen que andar merodeando en la ley de los judíos, la oportunidad la proveyó Dios en su Hijo Jesucristo, pero en un pacto bajo otros términos. Un pacto de vida y no de muerte.
Tenemos que considerar otro aspecto del Antiguo Pacto entre Dios e Israel. Todos los términos de dicho pacto son exclusivamente para este pueblo. Sin embargo, dicho pacto contiene términos no sólo para Israel como Pueblo, sino que también contiene sentencias universales  para el hombre.
Por ejemplo, dice que si bendecimos a Israel, Dios nos bendecirá a nosotros. Que si amamos y honramos a nuestros padres, Dios nos dará largura de días. Que debemos amar a nuestro prójimo. Que no debemos mentir ni robar, ni desear lo ajeno. Dice que todo hombre como creación debe alabar a Dios. Que si uno da al pobre, a Dios presta, que el hombre debe andar en justicia y hacer misericordia. Y muchos otros más.
¡Ah!, pero si usted quiere andar de meterete (metiche), ¡cuidado! Prepárese a cumplir toda la ley. No sé cómo le vaya a hacer para cumplir los dos pactos.
El hombre que no está sujeto a ninguno de los dos pactos, lo mismo puede beneficiarse de los preceptos universales que contienen ambos testamentos, sin comprometerse en firmar con Dios o con Jesucristo. Como muchos que  tan sólo lo reconocieron como Juan el Bautista, como Elías, Jeremías o alguno de los  profetas, y sin embargo todos ellos se beneficiaron del ministerio de Jesús. No lo recomendamos, es una posición de mucho riesgo.

La verdad sobre el Diezmo ordenado por Dios

La controversia sobre El Diezmo es mantenida hoy por la Iglesia porque el Liderazgo no tiene una afirmación sólida en el Nuevo Pacto que les faculte ampliamente su aplicación.
Al liderazgo se le olvida que la revelación mantiene que toda aquella vivencia por el Pueblo de Israel bajo el Pacto de la Ley dada por medio de Moisés, es una SOMBRA (Hebreos 10:1;  Hebreos 8:1-13; Colosenses 2:17; Éxodo 25:40  y sus contextos) de lo VERDADERO.
Por tanto, si Israel era fiel observante de La Ley como sombra, ¿por qué el Liderazgo de la IGLESIA bajo el Pacto de lo verdadero, siendo la esencia misma de las cosas celestiales no puede encontrar la contraparte verdadera sobre el asunto del diezmo?
Nota.- Esta parte es disertada por separado.
Porque el liderazgo sólo está mirando la mitad del asunto. Aquí se enfatiza en quien  da el diezmo, pero no en quien lo recibe. En cambio bajo el Pacto antiguo, la causa del diezmo recae en quien lo recibía, ¡los sacerdotes que Dios estableció para que ministraran en Su Santuario!

Preguntamos, ¿qué o quiénes son la causa del diezmo actualmente?

         Volvemos al tema del diezmo, este es un mandato directo para el pueblo de Israel, los cuales tenían la obligación de  darlo a los descendientes de Leví, a los Sacerdotes,  cantores y a los porteros, quienes no poseían heredad y que servían como ministerio en el tabernáculo del testimonio, Hebreos 7:15 Atestigua que únicamente los Sacerdotes podían tomar el Diezmo. El diezmo de diezmos pertenecía a Jehová que se lo ofrecía en ofrenda mecida. Esta porción era para Aarón el sacerdote y su descendencia. Números 18:21, 24, 26 y 28; Nehemías 10:38, 12:44 Nadie podía allegarse al ministerio ni de los levitas, ni de los sacerdotes porque morían. Números 1:51, 3:10. Los levitas fueron ofrendados a Jehová, tanto por el pueblo que les impuso las manos, y por Aarón. Y dijo Jehová, míos son los levitas. Números 8. Y fueron dados a Aarón.
También había mandato para que en determinado tiempo el diezmo lo comiera el mismo pueblo, lo repartiera así mismo al extranjero, al huérfano, a la viuda y al pobre.
Dios no derramó de su Espíritu sobre todo Israel, pero es sorprendente que todo el pueblo reconociera la ley como mandato de Dios. En esta área del diezmo en especial que se les dio el plan paso por paso.
En el caso del pueblo gentil que firmó el pacto con Jesucristo el Hijo de Dios, recibió valores adicionales como lo es el Espíritu Santo sobre todo aquel que confiese que Jesús es Señor, además de los nueve dones del Espíritu, la posibilidad de desarrollar el fruto del Espíritu. Además de un grupo de ministerios para llevar a la perfección a los santos.
¿Pero qué es lo que hace el pueblo y el liderazgo bajo el nuevo pacto respecto de este mandato dado a Israel? ¿Cuál es el cuadro comparativo de unos y otros con el conocimiento del diezmo? Si los unos padecen de una grave ceguera, y los otros de una visión extraordinaria, porqué toman una actitud regresiva y se atreven a arrebatar del Antiguo Pacto, la práctica del diezmo, ¿cómo se calificaría a los líderes  del nuevo pacto?
Suponiendo que el Señor Jesucristo le permitiera al liderazgo de su Iglesia practicar un punto de la ley sin obedecerla toda, ¿cómo la aplicarían? Porque el diezmo tiene dos actores, el pueblo que da el diezmo, y los levitas quienes la reciben. Dios es el que reguló esta práctica, y había una razón de ser. Dios apartó para sí a una tribu que a diferencia de las demás tribus no tenía posesiones aquí en la tierra. El pueblo recibía de la tribu de Leví el beneficio del ministerio, a su vez Israel alimentaba al  ministerio de Dios.

La Iglesia

¿Cuál es la Práctica aceptable bajo el Pacto de Jesucristo?

         Primeramente tenemos que hacer un cuadro comparativo, de la calidad de que estaban revestidos los levitas, además del sistema con que administraban toda porción que los israelitas daban al ministerio del tabernáculo del testimonio. Esto los salvaguardaba de la avaricia y la codicia. Si la hubiera, esta sería la excepción.
         Desgraciadamente no podemos decir esto del ministerio bajo el pacto de Jesucristo. Pablo estableció un perfil que debían tener los que anhelaban el obispado. Irreprensible, reservados en cuanto el honor, hospedadores, templados, aptos para enseñar, no codiciosos, ni deshonestos o avariciosos. Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción, no neófito, de buen testimonio de los de fuera, y agrega. Porque si no sabe gobernar su casa, ¿cómo gobernará la casa de Dios?

         Sin santidad, la iglesia no tiene razón de ser en la tierra. Porque el pecado no puede combatir el pecado, ni la corrupción puede combatir la corrupción. Y si el ministerio del tabernáculo de Dios no tiene el perfil establecido, lo primero que va a tener en mente, es aprovecharse de las rentas que genere la iglesia. Al hacer esto, se convierte en un aliado del anticristo que siempre ha tratado de desprestigiar la persona de Cristo y su iglesia para hacer ineficaz el Evangelio de Jesucristo.
         Tampoco el ministerio del actual tabernáculo de Dios ha procurado instituir una administración que imposibilite a los codiciosos enriquecerse. No hay un filtro que detenga  los falsos ministerios. Por eso está de moda el individualismo, que no haya nadie cerca que evalué su actuación.
Esa es la razón principal por la que no se reconocen los ministerios proféticos, por que una de sus funciones es poner orden en el reino de Dios. Otra variante que padecemos es que al interior de la iglesia tenemos diversos grupos ministeriales muy poderosos que crean sus propios profetas pero que no cubren esta función y su ámbito de autoridad es muy limitado. También hay que advertir que el que sirve a dos señores, con uno quedará mal. Estamos hablando de aquellos ministerios que quieren tener una seguridad financiera proveniente del mundo de tinieblas, y por otro lado recibir los diferentes beneficios que provee el ministerio.
         Sin embargo, mencionaremos algunas características del dar y recibir bajo el Evangelio de Cristo. Esta establecido que el ministerio que anuncia el evangelio, viva del evangelio. Así lo ordenó el Señor. Dice Pablo, ¿si sembramos lo espiritual, es gran cosa si de vosotros segaremos lo material?  También menciona la cita. No pondrás bozal al buey que trilla. Y pregunta ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes? Todo esto está en el capítulo 9 de 1 Corintios. También dice. La plata, el oro o el vestido de nadie he codiciado. Y más bienaventurada cosa es dar que recibir. (Lo relaciona con la ayuda a los enfermos) Hechos 20.

En 2 Corintios 8 y 9 Pablo diserta sobre la necesidad de los pobres y la respuesta que debe de haber en los cristianos, poniendo el ejemplo de Jesucristo que repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre. Este es el Espíritu de Cristo que opera en ellos. Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. (Efesios 4:28)
La provisión para las necesidades de Pablo, lo menciona en Filipenses 4. También ordena. El que es enseñado en la palabra, haga participe de toda cosa buena al que lo instruye. Gálatas 6:6
En todas estas bases,  no hay ninguna que use Pablo refiriéndose a Malaquías 3:10 o alguna otra similar. Pero toma el mismo principio por lo cual Dios  instituyó el formato para suplir las necesidades de los levitas:
El que ministra en el santuario, que coma del santuario. Y los que sirven al altar, del altar participen. 1 Corintios 9:13
Pablo se está refiriendo a los que tienen derecho de tomar los diezmos a la par con Israel, que son los Sacerdotes.  Pero si le preguntáramos a cualquier ministerio ya sea que se crea pastor, maestro, evangelista, profeta o apóstol, si es un sacerdote, en toda la esencia de su significado, no sabrá que contestar porque la Iglesia ni su ministerio tiene conciencia de esta posición tan excelsa. 

El evangelio que nos ha traído al reino de Dios, no nos bautizó en los principios del  Discipulado. Esto cambiaría todo el panorama que rodea la religión. Porqué ahora estaríamos siguiendo fielmente los pasos de Jesús y las enseñanzas de Pablo. Además estaríamos enseñando y predicando bajo los principios que usaron Pedro, Esteban, Felipe, Juan y Pablo. Todo lo hemos complicado por causa de la llamada teología. Ser discípulo es observar qué y cómo predican los discípulos de Jesús. La enseñanza de aquellos causaba efectos espirituales, pero éstos tienen que echar mano de efectos especiales para lograr  efectos espirituales, pero todavía no lo han logrado.
El nuevo pacto no nos enseña un método definido sobre el tema del Diezmo,  pero así como Pablo emite un dictamen sobre un asunto determinado, basado en el argumento de: Pienso que yo también tengo el Espíritu de Dios.
Esto en contraposición de aquellos profetas que se asentaba que obraban e indagaban con diligencia porque tenían el Espíritu de Cristo.1 Corintios 7:40; 1 Pedro 1:10-11. Igualmente también Orhac, como ministerio se atreve a disertar, porque no lo hacemos parcialmente para sacar un provecho sino para edificar la iglesia del Señor. 
Seguramente que la iglesia siguió un patrón para suministrar alimento a los diferentes niveles de ministerios. Tanto a los ancianos que obraban al interior de la iglesia, como a los que obraban lo mismo al interior que al exterior como lo son los apóstoles, profetas, etc. Además de administrar las necesidades de las viudas y los pobres. Todo bajo el orden y autoridad del Espíritu.
La iglesia era una,  pero con muchos ministerios. En la actualidad son muchas las iglesias, pero con un solo ministerio en cada una de ellas, quienes administran discrecionalmente toda entrada.

Este es el principio, once tribus recibían el alimento espiritual de una tribu, a su vez las once tribus  suplían proporcionalmente de alimento material a una tribu, la de Leví. Fue lo mismo que hizo Jesús, alimentó a un grupo de doce. Les dio todo su tiempo, su espíritu, su conocimiento, su consejo, su oración e intercesión y  su vida, hasta que ellos fueron llevados a la madurez.

Supongamos por un momento que las once tribus o los doce discípulos se multiplicaban al doble o sea 22 tribus, sin hacerlo la contraparte. Esto significaría que la tribu de Leví recibiría proporcionalmente el doble de alimento material, mientras que las 11 tribus ya no recibirían el 100% del alimento espiritual, pues las otras once que se agregaron  absorberían el 50% del   alimento espiritual. Pero si de nuevo las tribus se multiplicaran al doble sumando ya  44 tribus. La porción de la tribu de Levi también se aumentaría en cuatro tantos, mientras que la tribu que ministra el santuario mermaría su servicio y la  calidad del alimento espiritual, pues ahora tiene que dividirlo en cuatro tantos, siendo su efectividad espiritual en razón de un 25%.

Si siguieran creciendo en esa proporción, llegaría un momento en que la tribu de Leví se volvería inmensamente rico en alimento material porque estaría recibiendo más de lo que ameritan sus necesidades. Sin embargo, toda la multitud que se agregó a las once tribus estarían muertas espiritualmente porque ya no estarían atendidas conforme a sus necesidades espirituales.

Este es el fenómeno que vivimos en las iglesias. Cuando un ministerio  comienza una obra con unos cuantas personas, el ministerio les puede dar todo su esfuerzo y tiempo, pero cuando llegan a crecer en número de quinientas o más personas, sin multiplicarse el ministerio en la misma proporción, las ovejas se mueren del hambre espiritual mientras que el obrero ya no sabe en que gastar las rentas que ha recibido.

Los discípulos tienen un grado de necesidad espiritual que Dios la tasó en proporción de 1 x 10. Ya lo vimos en este ejemplo anterior, pero Dios abundó mucho más al dejarnos otros ejemplos. En Génesis 32:14 Jacob tomó un presente para su hermano Esaú, doscientas cabras y veinte machos. Doscientas ovejas y veinte carneros (la proporción de un macho por cada diez hembras). La necesidad de ambos está regulada en la proporción señalada, si se altera ese equilibrio sería tanto irracional como contranatural.
Pensamos  que lo mismo ocurre en el ámbito espiritual, por eso debemos corregir el principio violado y restaurar el orden señalado por Dios. Esto se puede hacer cuando el ministro empieza una obra. Debe hacer lo que Jesús con sus discípulos,  sin perderse el sentido del Cuerpo de Cristo, los primeros diez creyentes deben ser instruidos cabalmente, si es que el ministro está bien equipado porque nadie puede dar lo que no tiene. Y al instante que haya una multiplicación, uno de los primeros diez discípulos que ya hayan madurado lo suficiente espiritualmente,  debe asumir la responsabilidad espiritual de los nuevos creyentes.
Si se desea implantar este principio de Dios en una obra ya establecida, tiene un grado de dificultad que difícilmente se puede superar. Por un lado, en la mayoría de las iglesias, el obrero ya se acostumbró a vivir en una abundancia que no compartirá con otros obreros; otra dificultad  sería que no admitiría ninguna competencia ni sugerencia que disminuya su autoridad. Sin embargo, si acepta el reto de enderezar lo torcido, tendría que empezar a orar y ayunar y observar qué personas está señalando el Espíritu Santo para que los separe y empiece un discipulado con ellos hasta perfeccionarlos en carácter y en Espíritu, no tanto en conocimiento.
En cualquier iglesia tradicional siempre habrá familias que ya se acostumbraron solamente a escuchar una bonita predicación, y difícilmente tendrían el carácter de enseñables, pero de Dios es su obra, el deber de todo ministerio es seguir haciendo su trabajo.

Este artículo es parte de un todo.

Su siervo

Fundador de Orhac
Fernando Martínez Constante
Orhac1@gmail.com
México

 

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