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Este es un bautismo que todos los creyentes deben conocer o no son creyentes (1 Corintios 12:12-14), (Efesios 4:4-5). Los otros bautismos son la herencia de los creyentes adquiridos por Jesús morir en la cruz. Podemos llegar al cielo sin los otros bautismos, pero debemos estar bautizados por un Espíritu en un cuerpo. Esto ocurre en la conversión cuando nacemos de nuevo. Siempre que una persona sin Cristo se rinde a Él, el Espíritu Santo entra en la vida de esa persona. Romanos (8:9) dice que “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El”. Inherente en la obra del Espíritu Santo es la colocación de todo bebé espiritual recién nacido en el cuerpo de Cristo.
La verdad asombrosa de esta acción es que no es hecha de una forma general. Cada nuevo cristiano es analizado y categorizado por el Señor y dado el sitio en el cuerpo donde más le convenga estar. Problemas serios pueden ocurrir cuando los creyentes se impacientan con el lugar que les ha sido dado, e intentan cambiarlo ellos mismos. Deberíamos aprender, como lo hizo Pablo, a estar contentos sean cuales sean las circunstancias (Filipenses 4:11). Solo el Señor Jesús, que es la Cabeza del cuerpo, puede cambiar la función del individuo o incluso la función del cuerpo entero, si es necesario. Necesitamos escucharle a Él e ir donde nos diga que vayamos a hacer cualquier cosa que nos diga que hagamos.
El compromiso con la iglesia local y el cuerpo de Cristo universalmente es esencial porque hemos sido bautizados por un espíritu en este cuerpo. Nunca más nos sentiremos solos, porque tenemos millones de hermanos por todas partes del mundo. Necesitamos el cuerpo de Cristo y somos necesitados dentro de Él. No hay independencia en el Reino de Dios sino interdependencia. Todos nos necesitamos unos a los otros para que el cuerpo sea la plena expresión de Jesús como Dios pretende que sea. Todos necesitamos funcionar porque el cuerpo no puede funcionar plenamente sin nosotros, cada miembro es importante.
El cuerpo de Cristo es un lugar de seguridad, los cristianos deberían ser la gente más segura de la tierra porque son parte de un cuerpo del cual Jesucristo es la Cabeza y ama y se preocupa por el (Efesios 5:23-32). Tenemos también la seguridad el uno del otro, pero necesitamos vivir en lo bueno del cuerpo para poder participar de esta seguridad. Si nos mantenemos separados entonces no podemos esperar el beneficio. Los nombres dados a la iglesia pueden ayudarnos a comprender la seguridad que puede proveer para nosotros los creyentes individuales que somos componentes de esa iglesia. Necesitamos ser introducidos al Cuerpo de Cristo porque somos parte de él y nuestro futuro depende de él.
NOMBRES DADOS A LA IGLESIA
1- Iglesia de Dios: frecuentemente designada así, la iglesia es de Dios no es nuestra.
2- Edificio: (1 Corintios 3:9) y Efesios 2:19-22), orden, estructura y propósito.
3- Esposa: (Apocalipsis 21:9 y 2 Corintios11:2), amor, dedicación y unión.
4- Cuerpo: (1 Corintios 10:17, Romanos 12:4-5), Efesios 2:16, Efesios 4:4 y Colosenses 3:15), función, comprensión e interdependencia.
5- Familia: (Efesios 3:15), relación, orden, participación, vivir juntos, sin fingimiento y con disciplina.
6- Rebaño: (1 Pedro 5:2 y Hechos 20:28), seguridad, alimentación, dirección y defensa.
7- Candelero de Oro: (Apocalipsis 1:20)-luz, seguridad y protección contra las tinieblas.
8- Labranza de Dios: (1 Corintios 3:9)-hemos nacido para producir y ser fructíferos.
9- Colaboradores de Dios: (1 Corintios 3:9)-responsabilidad y privilegio.
10- Monte del Señor: (Isaías 2:3)-solidaridad, fortaleza y majestad.
11- Columna: (1 Timoteo 3:15), estabilidad, apoyo y verdad.
“SIN ESTE PRMER BAUTISMO LOS OTROS NO TIENE SIGNIFICADO REAL”
EDWIN KAKO VAZQUEZ
ESCRITOR E HISTORIADOR CRISTIANO
CAROLINA , PUERTO RICO
edwinvazquezpr@yahoo.com
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